lunes , 20 agosto 2018
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El cortoplacista llega tarde al futuro

El costo de adelantar el futuro lo pagamos en poco tiempo
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El cortoplacista llega tarde al futuro

El costo de adelantar el futuro lo pagamos en poco tiempo

Ser cortoplacista se puede entender como que adelanta el futuro. Vive por adelantado. ¿Cuánto se sacrifica cuando saltamos al porvenir? Todo tiene un costo.

Como vivimos en un mundo acelerado nos da trabajo sentarnos a pensar en el largo plazo… al que llamamos futuro lejano. ¿Es mejor vivir cada momento a su tiempo?

El corto plazo prevalece en la sociedad que vivimos. Es más, podría llamar a nuestra sociedad de adelantaplacista. Es que los plazos ya no son cortos, los adelantamos.

Salir de viaje hace mucho que ya no es algo que debemos esperar. Antes la gente reunía dinero para hacer ese gran viaje. Era una acción a largo plazo. Para algunos pasó a ser una decisión de ahora mismo, ganan lo suficiente para pagarlo con el salario de un mes.

La gran mayoría de los viajantes de hoy lo pagan en cómodas cuotas, o sea, adelantan los plazos para la adquisición al separar en plazos los pagos (incrementados por los intereses del préstamo).

Son posibilidades fantásticas que mientras no destruyan algo más adelante no tengo por qué oponerme. Lo que no quiero es que se convierta en un vicio, una adicción… una patología. Son demasiados los que están viviendo su futuro como si no fueran a llegar a él.

Siempre recuerdo el experimento de los niños con los malvaviscos. Lo he mencionado en columnas anteriores. Por si no lo ha visto o no lo recuerda lo refresco de manera corta:

Fue en los años sesenta, con niños menores de 4 años. Les dejaban solos en una habitación con un malvavisco sobre la mesa, le explicaban que si al volver no se lo habían comido le darían de recompensa un segundo dulce.

¿Se imagina cuáles de los niños fueron más exitosos de adultos? Por si no lo sabe, los que esperaron la recompensa después de 30 años tenían los mayores triunfos. Los que tuvieron el autocontrol para no ser cortoplacistas.

Llegar al futuro no es tan difícil. Usted está en él. Y algunos de mis lectores ya están en el futuro lejano.

Digamos que decidimos adelantar el futuro. Usamos el dinero de otros para viajar, comprarnos un automóvil y otras adquisiciones puntuales. Comenzamos a vivir ya el futuro. ¿Para qué esperarlo si está a la mano?

No calcularé lo que estaríamos pagando de intereses por el dinero que tomamos prestado que nos llevó al futuro. Dependiendo los plazos y el porcentaje de interés es muy variado el monto. Lo que podemos estar seguros es de que lo que compramos a 100 estaremos pagando mucho más.

Lo peor no ha llegado: Al presentársenos una adquisición no planificada, como una enfermedad o simplemente se daña un electrodoméstico, tendremos que buscar más dinero de otros. Comienza a aplicar el término “emergencias”. Algunos hasta piensan en la importancia de un “fondo de emergencias”, y es precisamente porque no tienen de dónde sacar para gastos que se pueden planificar, lo único es que no sabremos cuándo llegarán.

Si en un futuro no muy lejano queremos utilizar nuestro ingresos para aumentar nuestra calidad de vida, ya no podemos igual, una gran parte se ha ido a pagar el adelanto de futuro que hicimos.

En ese momento deberíamos tener más dinero disponible para cada día y un capital acumulado para vivir mejor, por lo que necesitaremos mucho más tiempo para llegar a donde deberíamos ya estar. Vivir en el corto plazo sin planificar el futuro nos hace llegar tarde al futuro que pudimos construir… por cortoplacista.

 

FRASE DE LA SEMANA

“Para llegar más rápido a donde quiero me revisto de paciencia para pronto alcanzarlo”

Diego A. Sosa
Consultor, Conferencista, Coach y Escritor

Sobre Diego Sosa

Conferencista, Escritor, Consultor y Coach. Mantiene columnas en publicaciones de varios países. Con 17 libros de crecimiento personal y profesional publicados pertenece a una selecta lista de autores hispanoparlantes que han logrado colocarse en el gusto de los lectores. Habla los idiomas español, alemán, portugués e inglés.